BIO

COLECCIONISTA DE MOMENTOS

Prólogo.

 

Pese a que están confinadas a quedar permanentemente estáticas, las fotografías son como la vida misma. En ellas están presentes situaciones tan complejas, simples y variables, que dependen del lugar y contexto donde han sido capturadas. Suelen mostrar emociones como la alegría, el valor, la tragedia, el dolor, el alivio y la aceptación. Nos recuerdan la cotidianeidad y el cambio que día a día aparece en nuestro mundo.

Están aquellas que sólo buscan cumplir con los elementos básicos para escribir con luz, pero que no profundizan en captar aquél instante único, en el que se delata totalmente una situación o un sentir.

Hay otras que en realidad son experimentos para que el fotógrafo se explore a sí mismo y encuentre qué es exactamente lo que quiere y le gusta mostrar de sí en su trabajo. Y ésas que roban en el espectador una reacción inexplicable, pues le enfrenta ante el horror o la belleza de una realidad tangible pero distante, lejana y desconocida.

En las fotografías aquí mostradas hay tanto curiosidad, experimentación y técnica como intención, puntualidad y precisión de Rafael Cruz; un sujeto que por ahí de 2005 era un novato que con su primera cámara apuntaba a lo que fuera en las calles de Colima.

En su faceta de fotógrafo musical, ha captado de manera singular, y sin menospreciar tipos de música, el derroche de euforia del concierto y comunión que hay entre el intérprete con su público. De Slayer, Björk,  Black Sabbath, Oasis, The Doors, Aerosmith, Roger Waters, Paul McCartney, Travis, entre otros.

Con él, se le puede ver a un subcomandante Marcos distendido y ordinario en la comunidad colimense de La Yerbabuena, lejos del héroe o antihéroe que pudiera ser descrito en los diarios. También vemos que los infantes de comunidades marginadas de México son tan cálidos, risueños y entretenidos como los que hay en Bolivia; además de los contrastes de la Argentina: desde la impresionante belleza gélida de Ushuaia, hasta la inconformidad, revueltas e impaciencia de la gente detenida a mitad de la carretera en uno de los piquetes del campo, ocurridos en 2008.

Su estadía en el Este asiático, le hace ganar ya el mote de trotamundos; y de su viaje comparte, a modo más personal, su propio asombro ante los templos budistas de Chiang Mai, en el noreste del reino de Tailandia; su respeto hacia las milenarias tradiciones niponas, vistas en Tottori; así como la sensación de inseguridad y extrañeza, al cruzar el Río Mekong desde la selva laosiana.

En definitiva, lo que hay en estas fotos es simplemente vida.

Abraham García

Periodista